viernes, 18 de diciembre de 2009

Aminetu ya está en casa

Este último mes y pico he seguido muy de cerca el caso de Aminetu Haidar y su huelga de hambre. Durante mis años universitarios, estuve muy implicada en el asociacionismo solidario con la causa del Sahara y más tarde, en el año 2000, visité los campos de refugiados en el desierto argelino con una amiga oftalmóloga y un proyecto de cooperación con el pueblo saharaui en el que ésta participaba, una especie de "misión" médica con revisiones ópticas y distribución de gafas y materiales sanitarios oftalmológicos. Fue toda una experiencia, inolvidable, que me descubrió en las distancias cortas una realidad mucho más cruda de lo que había calibrado en mis años de facultad. Y sobre todo: me acercó a las mujeres saharauis y su enorme hazaña de resistencia y dignidad en mitad de la nada. Su hospitalidad y su sencilla mezcla de humildad ante la vida y orgullo ante su causa, realmente me impresionaron.

Es por ello que he sentido muy dentro toda la fuerza de esta gran mujer que es Aminetu Haidar. Torturada en cárceles secretas marroquíes durante cuatro años, cuenta con la fuerza arrolladora de la palabra y el sentido común como banderas. El 14 de noviembre le cerraron las puertas de su casa las autoridades marroquíes ocupantes, y le impidieron regresar allí donde la esperaba su familia. Su pasaporte le fue retirado arbitrariamente, y pasándose el derecho internacional por el arco morisco de Mohamed VI, fue expulsada de El Aaiún y enviada a España, donde alguna autoridad oficial (y todavía no se sabe quién, ya que Moratinos ha sido incapaz de explicarlo) permitió su entrada. A partir de entonces, Aminetu Haidar se rebeló y, sin abandonar el aeropuerto de Lanzarote, ha estado en huelga de hambre hasta que ayer se pudo deshacer el nudo diplomático con la intermediación de Francia y, hoy, Aminetu ya está en casa.

Me alegro. Todas las presiones ante el Gobierno dictatorial marroquí (culpable) y ante el Gobierno progre 'naïf' español (responsable), han servido para algo. Sólo espero, como dijeron muchos de los artistas que pasaron por el concierto solidario con Aminetu que se celebró en mi ciudad, Rivas, hace dos semanas, que este caso no se archive con su resolución, sino que sea el inicio de una conciencia más intenso de apoyo a la causa saharaui. Y que el propio Gobierno espabile con este tema.

Os dejo un vídeo de Europa Press sobre aquel concierto inolvidable de Rivas y aquí podéis leer una entrevista a Aminetu, ya en su casa.

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