domingo, 20 de diciembre de 2009

Paripé, decepción y recambio climático de Copenhague

Mi vuelta a la bloggosfera ha consistido no sólo en volver a escribir en esta bitácora, sino también en volver a visitar algunos blogs ajenos y otras páginas webs que tenía algo abandonadas. Tras comprobar con un escalofría de fúnebre sorpresa que Soitu.es ha dejado de existir, he regresado a una bitácora que descubrí por casualidad cuando empecé a escribir la mía y que siempre tiene algo interesante: se trata de Ciberculturalia. Esta semana, Carmen, su autora se ha dedicado a retratar varias caras bien concretas del cambio climático y sus efectos en la realidad de la Tierra, sus ecosistemas y sus gentes.

Mientras, en Copenhague se reunía también esta semana la flor y nata del liderazgo mundial, con la policía reprimiendo ferozmente a los manifestantes que reclamaban acuerdos efectivos para salvar al mundo de la catástrofe ecológica y humanitaria del calentamiento global. Y, como era de esperar, la cumbre del clima se ha saldado con unos compromisos nada ambiciosos, sin garantía alguna de que vayan a cumplirse, y con una foto en la que los líderes salen sonriendo y tras la cual, hacen valoraciones según las cuales todo el mundo ha salido ganando.

Y digo yo, para esto, ¿era necesario montar una bacanal diplomática en la ciudad de la Sirenita? ¿Cuánto ha costado la dichosa Cumbre? ¿Y todo para que Estados Unidos diseñe a su antojo -y en definitiva, al antojo falto de compromiso de todas las partes- un acuerdo que califican de "insuficiente" y del que además subrayan su carácter "no vinculante"?

Ayer mismo me enteré que mi alcalde, José Masa, ha estado en la cumbre presentando ante otras ciudades del mundo el proyecto Rivas Ecópolis que se desarolla aquí en Rivas Vaciamadrid, que consiste en ejecutar políticas municipales contra el cambio climático. No conozco en profundidad el proyecto, más allá de informacion sobre algunas medidas sueltas, pero sí sé desde hace tiempo del compromiso medioambiental de la ciudad en que vivo. Y siempre es un gustazo saber que hay quien cree que las cosas pueden ser de otra manera y actúa en consecuencia, pero a una, en momentos en que lee noticias como las del resultado de la Cumbre de Copenhague, no deja de sonarle todo eso una triste ilusión. No quiero que me venza el pesimismo, pero si lo que se hace en Rivas es una excepción, y aunque no lo fuese, si más allá de lo que puede hacer una ciudad o un puñado de ciudades, los grandes mandamases del mundo mundial no son capaces de estar a la altura tomando decisiones de mayor envergadura que sólo están en sus manos, ¿qué podemos esperar? Pienso en mi hija y me repugna la mierda de mundo que va a heredar de nosotros, que no quisimos hacerlo mejor.

En fin... Toda mi solidaridad con el director de Greenpeace España detenido, así como con el resto de manifestantes que han tenido "problemas" con la policía. Y nada, a seguir disfrutando todos de veranos de seis meses y feroces temporales invernales repentinos. Total, el frio que está sacudiendo ahora Madrid y España entera es un peaje incómodo, pero insignificante si pensamos que hasta noviembre hemos estado aprovechando la terracita, ¿no? Pues suma y sigue. O resta, mejor dicho, y sigue.

No hay comentarios: