Temo empezar a tomar un tono excesivamente mitinero en una bitácora que pretende volcar mi mirada personal sobre todo en general, y no sólo sobre la poco atractiva actualidad política, pero me reconozco cautiva y desarmada ante las continuas idas y venidas del Gobierno con el tema de la crisis. En menos de un mes han anunciado, desmentido, insinuado, intuido o conjurado sobre subir los impuestos a las rentas más altas, dejarlos como están, meter mano al chollo ése de las SICAV para que no sean el coladero del descontrol fiscal, pero no mucho, no sean que las grandes fortunas se molesten, etc.; y parece que al final, todo el retoque de impuestos no va a tener nada que ver con la presión fiscal sobre rentas altas y sociedades, sino que de nuevo va a volverse a subir los impuestos indirectos. O sea, que yo, mujer licenciada mileurista al borde de los 40, con contrato de obra y servicio, voy a tener sobre mi espalda la misma carga proporcional de lo que nos cuesta a todos la crisis que, por ejemplo, Botín o el dueño de El Corte Inglés. Y si para mí, que tengo un marido con un empleo estable y un poco mejor remunerado, y tenemos 'sólo' una hija, supone una clara injusticia, no quiero ni ponerme en la piel de las personas que están en peor situación. Por ejemplo, los parados que han de conformarse con las migajas de los famosos 420 euros y que cuando compran algo también pagan IVA... como, repito, Botín o el dueño de El Corte Inglés.
Lo que más me jode es que, en cierta medida, esto se está haciendo también "por mi culpa". Yo voté a Zapatero hace un año y medio. Me creí eso de que venían los cavernícolas herederos del franquismo y que votar a una opción más de izquierdas era, aritméticamente, tirar mi voto a la basura. Ya me pasó en el 2000 con Almunia, y de poco sirvió porque ganó la derechona de Aznar con una mayoría absoluta aplastante. Y ahora me ha vuelto a pasar y, a pesar de que no ganó Rajoy, siento que mi voto ha sido de todo menos útil para lo que yo quería: vivir mejor, sencillamente; y que quienes me rodean y quienes más necesidades tienen también viviesen mejor.
Así que, como el tiempo no se puede echar hacia atrás, como Zapatero no me va a devolver mi voto, sólo me queda repetir una y otra vez que, aunque yo tenga parte de responsabilidad, nada de esto es en mi nombre.
viernes, 11 de septiembre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario