martes, 15 de septiembre de 2009

...y luego recibe lo que da

Hay lunes, y lunes. Ayer tuve un día de lo más complicado y estresante, ya que a la sensación, digamos, poco llevadera que me trae cada inicio de semana, tuve que sumar la vuelta al cole de Elena y un marrón inesperado en el trabajo, marrón que va a engordar un poquito mi sueldo (tampoco es tan difícil) pero que va a hacerme llevar trabajo a casa en esta semana y la próxima.

Sin embargo, a eso de media tarde, el estrés se me esfumó. Mi hermano Pablo me llamó por teléfono:

-¿Qué haces este miércoles por la noche?

-Corregir un recetario de cocina, ¡curro extra!

-¿Qué tipo de cocina?

-Canaria.

-¿Platos con una hora menos, y cosas así?

-Tonto, ¿qué quieres?

-Tachán, tachán: tengo una entrada de sobra para un concierto de Jorge Drexler. ¿Te vienes?

Ay, ¡Drexler! Pues claro, ya le robaré horas al sueño con el libro de recetas canarias. Ya engatusaré a Juan para que se entregue solito en exclusiva por una noche a los cuidados familiares.

Y en efecto, cuando al rato volvió Juan de hacer una compra exprés de emergencia en el Mercadona, antes aún de que soltase las bolsas, le solté yo lo de la invitación de mi hermano.

-Okey, princesa -me dijo encogiéndose de hombros, moviendo extrañamente los brazos extendidos de los que caían víveres variados-, me pillas desarmado y estás preciosa, ¿cómo iba a negarme?

Este hombre, cuando quiere, es un cielo. Al rato, cuando ya habíamos cenado y acostado a Elena, estábamos acurrucados en el sofá haciendo 'zapping' sin orden ni concierto, y Juan me susurró de pronto:

-Estás de suerte hoy: tu hermano te invita a un concierto este miércoles y yo te regalo por nuestro aniversario una escapada romántica a Roma para el puente del Pilar.

Sin palabras. Me quedé sin palabras. Definitivamente, mi Juan es un cielo. Y definitivamente, no es que haya lunes y lunes, es que dentro de un lunes caben muchos lunes.

Me acosté recordando, irónicamente, esta canción de Drexler, 'Todo se transforma'. No sé si merezco estos dos regalazos, y en verdad no creo que ningún orden cósmico se encargue de recompensarnos o devolvermos lo que hacemos cada día, lo que damos a los demás, etc., pero qué más da eso: mañana voy a ver al Drexler en directo y en octubre, voy a conocer una ciudad maravillosa.



Y ahora, cierro este paréntesis en la oficina, y vuelvo al tajo, que tengo mucho, mucho que hacer.

1 comentario:

Merche dijo...

¡Qué suertuda, mi niña! Oye, que yo también te doy mucho, a ver si devuelves, jejeje... Me ha encantado tu artículo de hace unos días en el que cuentas mi experiencia "filósofa-torera" con Marina, me parto! Que sepas que te sigo silenciosamente desde que me diste la dirección, pero tenía un poco de vergüenza comentarte. Como ya veo que te vas soltando y tienes "seguidoras" de otros blogs y todo, ¡hala, me lanzo!

Un beso, y disfruta mañana de Jorge Drexler, cabrona